Tras una extensa fase beta en la que sus agentes de IA se pusieron a prueba en todas las facetas del cumplimiento normativo de edificios, Proprli ha procedido a la puesta en marcha de dicha tecnología. Los agentes operan ahora en una cartera inmobiliaria institucional, leyendo, comprendiendo y archivando documentos de cumplimiento, y manteniendo actualizado el estado de cada edificio de forma automática como parte de la gestión diaria.
El primero en ponerla en funcionamiento ha sido Schroders Capital, cuya cartera inmobiliaria holandesa ha liderado el proceso. Y el entorno es revelador: tres gestores inmobiliarios, Square Four, Lister Real Estate y Savills, gestionan dicha cartera conjuntamente en un entorno compartido de Proprli. Un único propietario, varios equipos especializados y un solo sistema de IA que mantiene al día el cumplimiento en todo el conjunto; precisamente donde una IA fiable demuestra su valor.
«Lo que nos importa es saber que nuestros edificios cumplen la normativa y que no se pasa por alto nada crítico», afirma Quincy Jamaerh, Asset Manager en Schroders Capital. «El hecho de que esa información se mantenga actualizada automáticamente en todos los equipos que gestionan la cartera nos proporciona exactamente eso».
Por qué el cumplimiento normativo es donde la IA debe demostrar su valía
La IA es uno de los temas más comentados en el sector inmobiliario en la actualidad, y con razón. La verdadera oportunidad, y el verdadero reto, consiste en convertir ese potencial en algo que marque una diferencia real para las personas que la utilizan. El cumplimiento normativo es un punto de partida idóneo porque es implacable: un certificado es válido o no lo es, una inspección se registra o se omite, y el riesgo recae en última instancia sobre el propietario. Es exactamente el tipo de trabajo en el que la IA debe ser genuinamente fiable para aportar valor.
También es una de las partes administrativas más pesadas de la gestión inmobiliaria, realizada durante mucho tiempo de forma manual. Los agentes leen cada documento, comprenden de qué se trata, lo vinculan al edificio correcto y mantienen viva toda la visión del cumplimiento, aprendiendo sobre la marcha. Para los equipos que gestionan la cartera, esto supone dedicar mucho menos tiempo a reconstruir la situación de un edificio y disponer de más espacio para centrarse en el trabajo que impulsa su negocio.
«Para mí, el verdadero poder de la IA no es solo la automatización, sino la calidad, la escala y la certeza que aporta. Con Proprli, dedicamos menos tiempo a la administración y más a la gestión estratégica de la propiedad. Eso hace que nuestro trabajo sea más eficiente y más valioso para Schroders Capital», afirma Twan de Goeij, Technical Manager en Lister Real Estate.
Tecnología al servicio de las personas que realizan el trabajo
Para Proprli, la puesta en marcha es un momento decisivo y deliberado. La empresa no ve la IA como una forma de sustituir a las personas en la gestión inmobiliaria, sino como una manera de devolverles su tiempo.
«La IA es un pilar clave en nuestra estrategia», afirma Boudewijn Groot, CEO y cofundador de Proprli. «No porque sea la tendencia actual, sino porque hace que nuestros socios y clientes sean sensiblemente mejores en lo que hacen. Elimina el trabajo repetitivo de sus responsabilidades para que puedan dedicar su tiempo a lo que realmente importa: un servicio excelente a inquilinos y propietarios. Esa es la parte que no se automatiza. En la gestión inmobiliaria moderna, el toque personal marca la diferencia, y la IA es el motor que lo impulsa, no su sustituto».
Una base, no una funcionalidad
Integrada en el núcleo de la plataforma, esta misma IA abre la puerta a mucho más, desde la gestión automática de tickets del servicio de atención al cliente hasta la respuesta instantánea sobre el estado real de cualquier edificio de una cartera.
Y esta primera puesta en marcha es solo el principio. Un número creciente de clientes ya se encuentra en fase beta, y está previsto que más se incorporen en un futuro próximo, incluso en carteras internacionales. El cumplimiento normativo es el ámbito donde la tecnología demuestra primero su valía. A partir de ahí, se escala, tanto en sus capacidades como en su alcance.